¡CONTRA LA REPRESION APRISTA A LAS LUCHAS POPULARES!

VIVAN LAS LUCHAS DE LOS MINEROS ARTESANALES!

El “diálogo” o las armas, la guerra o la paz, son dos aspectos de una misma contradicción. Por historia sabemos, que la opresión a otros pueblos que ejercía el imperio de los incas en época de su expansión y dominio, tenía dos formas: la primera la sutil, “la pacífica”, la del “dialogo”, aquella que por medio del terror imponía su ejército, y que contaba con la complicidad de caciques sumisos y cobardes que entregaban a su pueblo por privilegios y reconocimientos para ellos. La segunda, la violenta, la de la guerra abierta, la del arrasamiento, con la que castigaban a aquellos que osaran levantarse en armas por la defensa de su libertad. Poco se habla de esto, y las afiebrados apologistas del “esplendor” incaico, de la “armónica sociedad” que fundó y que pintan “maravillosos” lienzos de esa época de opresión y explotación, olvidan que todo lo que ahí se levanto fue sobre los huesos y cadáveres del pueblo, en dura lucha de clases, entre opresores y oprimidos; muchos de aquellos pueblos que hoy ya no existen, como los lupacas, huancas, chimús y cientos de otros, son palpables ejemplos de lo que decimos.


Pero también aquí, los dramas del pasado son los dramas del presente. El Estado peruano y el gobierno aprista hoy, no han inventando nada nuevo que la historia nos haya enseñado ya. Podemos darle sí, la paternidad del refinamiento más cruel e inhumano de sus formas al actuar; ya no hacen tambores con la piel de los vencidos, sino que los acribillan con la balas en nombre de la “legalidad”.


Luego de meses en olvido y la posposición a sus demandas, los mineros artesanales obligados por la política del Estado, iniciaron sus luchas. El gobierno aprista dijo: “No dialogamos con carreteras tomas”. Luego las fuerzas policiales asesinan a siete personas y dejaban heridos a otra veintena, como se ha hecho rutina ya con este gobierno represivo y criminal, y luego sin dar marcha atrás a esa legislación entreguista y antipopular, dice estar dispuesto a “dialogar”, pero en su camino solo hay muerte y dolor. “Diálogo” o las armas, la guerra o la paz. ¿Cuánta muerte mas?, ¿Cuánto dolor más enlutará al pueblo peruano?


La minería artesanal no es una expresión ajena de la sociedad en que vivimos. La minería artesanal es el producto, el residuo de toda la política de explotación, miseria y abandono en que se hunde al pueblo y las masas trabajadoras, más aun con el neoliberalismo hambreador que los priva, ya no solo de su hogar y su tierra, sino hasta de un lugar donde laborar. Lanzados al desierto sin agua y sin pan: campesinos empobrecidos por el abandono del Estado, despojados de sus tierras por la hipoteca, la usura y la concesión; así como obreros y trabajadores de la ciudad, sin puesto de trabajo o explotados de la manera mas brutal, empujados por el hambre de sus hijos, tienen que marchar a selvas inhóspitas y punas frígidas. Desarraigados de su hogar miles sobreviven, y si algunos, en buena hora, algo mas pueden obtener, es producto de su trabajo y sacrificio.


La minería artesanal suma alrededor de 350.000 personas en el país, sin contar con la familia que cargan a espaldas. La producción que obtienen (oro principalmente) y la economía que generan les ayuda a sobrevivir en esas duras condiciones, pero los grandes comerciantes del preciado metal, quienes sin meter mano al barro y sin respirar vapores letales, obtienen jugosos ganancias con el sudor y la sangre de otros.


Hoy el Estado, el gobierno y las grandes mineras decretan su extinción con “hipócritas frases” de “contaminación, “explotación del niño y prostitución de niñas, o de “formalización”, pretenden ganar opinión publica a sus medidas represivas y entreguistas. Se espantan de la “contaminación”, cuando vemos en el mundo que precisamente son los países mas industrializados los principales contaminantes del medio ambiente, que son estos los que se oponen a una pequeña reglamentación como el “Tratado de Kioto”, que duerme el sueño de los justos hace mas de una década; y, cuando en el Perú, es precisamente las grandes mineras como Yanacocha, Antamina, Southern y otras, los principales contaminantes de pueblos y ríos, y del cual pretenden lavarse la cara con la millonaria publicidad en medios de comunicaciones, dando migajas en canon de los super-ganancias que obtienen o comprando conciencias de cómplices o corruptas autoridades donde explotan. Para estos delincuentes si hay prorrogas y exoneraciones. La población de la oroya con altos índices de plomo en su sangre, es ejemplo de como se miden en el Perú: el garrote es para el pueblo y, la vara más pequeña para la gran minería como la DOE-RUN.


El Estado exige también su formalización, pero no para brindarles asesoramiento técnico, ni mucho menos por la falsa preocupación de las condiciones de trabajo en que se produce; sino para expoliar mediante impuestos y cubrir las arcas fiscales para festín de la gran burocracia, terminando después, pequeños y medianos mineros absorbidos por la gran industria. Sin embargo el Estado promueve y permite el funcionamiento de “services” que trabajan con la gran minería principalmente, donde los obreros no cuentan con estabilidad laboral, sin derechos de sindicalización o huelga, y otros beneficios y conquistas laborales, todas, producto de esa política neoliberal de “flexibilización laboral” impuestos por el fujimorismo y que el gobierno aprista mantiene a sangre y fuego.


Por otro lado, se rasgan las vestiduras, mostrando hipócritas caras compungidas por la “explotación de niños”, cuando la miseria que el sistema impone obliga a los padres a tener que enviar a sus pequeños a lavaderos o socavones. ¿No son acaso, estas formas monstruosas de explotación las que creó el capitalismo, con la tan alabada “revolución industrial” del siglo XVIII en Europa? Solo volvamos a leer “Oliver Twist” de Charles Dickens, y toda la denuncia social que hace del sufrimiento popular de aquellos tiempos. Y, por supuesto donde hay explotación, también habrá prostitución, como no se pueden separar el efecto de la causa, la planta de la tierra. ¡Fariseos! Cuando la miseria que generan arrastran a la degradación, el embrutecimiento y la prostitución a las hijas del pueblo.


Con el cinismo mas desvergonzado, García Pérez habla de “prostitución”, pretendiendo ocultar que a pocas cuadras de su palacio presidencial este mercado campea en las calles del Jr. Unión, Tacna o emancipación, aparte de los burdeles con licencia y de “3 o 5 estrellas” en muchas zonas del Callao y de la “gran capital”. Claro, la diferencia es que estas están “formalizadas” y cuentan con “carnet de sanidad”; para ellos el problema no es el mal en sí, sino las formalidades con que se deben atender, y las regentas y proxenetas son honrados y cumplidores personajes de negocios.


Las luchas no acaban con el levantamiento de la huelga de los mineros artesanales, estos se seguirán desarrollando por derechos, beneficios y conquistas; y nosotros, el pueblo, no podemos estar al margen, expresando nuestro apoyo solidario a sus justas demandas, cuando no, participando directamente en ellas.


¡VIVAN LAS LUCHAS DE LA CLASE Y EL PUEBLO POR SUS DERECHOS, BENEFICIOS Y CONQUISTAS!


¡ABAJO EL GOBIERNO APRISTA HAMBREADOR, REPRESIVO Y PRO-IMPERIALISTA!


¡CONTRA EL NEOLIBERALISMO Y LA GLOBALIZACION IMPERIALISTA!


Puno, abril del 2010

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