CARTA DE LA PROF. ELENA YPARRAGUIRRE DIRIGIDA A PERÚ 21

Difundimos la carta de la profesora Elena Yparraguirre R. dirigida al diario Perú 21, prisionera política en el penal anexo de Chorrillos, quien se encuentra, desde hace unos días, nuevamente sometida a un régimen cerrado especial, régimen carcelario que atenta contra los derechos de las prisioneras políticas. Nos solidarizamos con ellas y demandamos se respeten sus derechos. Creemos que los tiempos oscuros de la inquisición y el macartismo no deben volver a nuestro país, por lo que rechazamos la campaña de persecución política que vienen llevando a cabo y nos reafirmamos en nuestra lucha por una solución política, amnistía general y reconciliación nacional, y en la lucha por los derechos fundamentales. 





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(TRANSCRIPCIÓN DEL ORIGINAL, ALGUNAS PALABRAS QUE SON ILEGIBLES HAN SIDO COLOCADAS COMO PUNTOS SUSPENSIVOS)

Señor director periodístico de Perú 21
      Fritz Du Bois
      S.D: 

    La presente tiene por objetivo pedir la rectificación de la información dada por su diario en dos fechas últimas, el 15 de setiembre y el 9 de octubre, ambas referidas a mi persona y a mis compañeras de prisión. 
Primero, no es cierto que el traslado de las 29 internas del 3er piso del pabellón B del EPM, Chorrillos, anexo, se haya desenvuelto entre gritos y amenazas a las autoridades, por el contrario el mismo vicepresidente doctor Julio Magán vino a comunicarme mi traslado y el de mis compañeras dándome razones, una política referente a las repercusiones de mis declaraciones a The Economist  y otra administrativa: hacinamiento, puso énfasis, además en que no se trataba de alguna sanción. 

   Debo decir que nadie, ni yo ni mis compañeras insultó a nadie y el traslado a Virgen de Fátima fue sin incidentes. Sin embargo sacan fotos y anuncian video en la red que no corresponden a ese hecho sino a una requisa de hace dos años (junio 2010), la misma que está en proceso judicial por abuso de autoridad. Ahí…aparece una compañera que actualmente tiene una fisonomía distinta dado el cáncer avanzado que padece, asimismo aparece otra que ya salió en libertad. Incluso ni esas compañeras que ahí aparecen profieren insultos o gritos a nadie sino su protesta fundamentada, y son personas, muchas, de la tercera edad. 

   Segundo, no es cierto que el sorpresivo traslado de retorno al penal de mujeres de Chorrillos, Anexo haya sido igualmente violento o por nuestra disconformidad. Más bien fue muy extraño que a los 21 nos retornaran sin que autoridad alguna se hubiera presentado, únicamente fue un jefe del operativo, GOES INPE, quien tocó mi celda aproximadamente a las 10 p.m. con orden de traslado de retorno. Ante la ilegalidad del hecho pedí que la autoridad penitenciaria de la presidencia que nos comunicó el primer traslado nos diera explicaciones, y lo hicieron pero no el mismo funcionario sino el director regional Henry Cotos quien dio razones de una supuesta resolución del Consejo Nacional Penitenciario que él tenía que ejecutar. Y este segundo traslado no obstante la zozobra que nos causó también fue sin incidentes. 

   Tercero, el problema más bien se suscitó el sábado en el EPM. Ch. Anexo cuando arribamos de madrugada y la directora no nos quiso atender. De paso, tampoco la directora de Fátima Patricia Zárate había querido recibirnos y todo el tiempo estuvo disgustada con nuestra presencia  en ésa.  Obviamente en esas condiciones nuestra tensión y desconcierto fueron ahondándose. Peor aún, cuando en vez de las autoridades penitenciarias se nos acercaron los GOES y nos rodearon. Solicitamos se nos informe por qué no nos retornaban a nuestras celdas de origen, qué pensaban hacer con nosotras, dónde nos ubicarían; una alcaide se presentó finalmente con una lista en la mano a llamarnos de una en una sin decirnos dónde. No aceptamos y exigimos la directora nos diera una explicación, la señora se acercó con un hombre cámara en mano a su derecha y el jefe GOES a su izquierda; no nos quiso escuchar, levantó la voz y se retiró. 

  Fue entonces que los GOES nos sacaron arrastrándonos, jaloneándonos y golpeándonos, a cinco internas se las llevaron así, todas las demás nos entrelazamos de brazos y no pudieron llevarnos éramos 25 mujeres , una madre con sus bebés de 1 año y 9 de la tercera edad. Hasta que accedieron a llevarnos a todas juntas y sin tocarnos, y fuimos caminando al pabellón A. De ahí ya ubicada en la celda dispuesta por la autoridad, nuevamente los GOES arremetieron pero solamente contra mí; se produjo un pequeño forcejeo y yo misma decidí salir a condición de que la directora garantice a dónde me ubicarían. Y así se dio, de … propio accedí a ir caminando, todo el recorrido desde el pabellón A estaba cubierto por dos columnas  de GOES frente a frente y codo a codo. Me ubicaron en una celda del 3er piso del pabellón C que albergaba internas de delitos diversos excepto terrorismo y considerado el de mala conducta. 

  El pabellón era un caos, a las internas las sacaban a dedo y quedó todo revuelto, me encerraron en la celda y trajeron a otras cinco también de terrorismo cada una en una celda. Desde ese día permanecimos encerradas sin circular ni en el pabellón ni en el penal. Nos han dado una sola hora de patio, se suspendió la visita sábado y domingo. Solicité abogado y no lo dejaron entrar. A esas alturas todo el penal era un caos (las internas del pabellón C todas estaban encerradas igual que nosotras) la tensión era muy fuerte, todas gritaban desconcertadas, cerca de 400, y nadie sabía qué pasaba ni por qué el uso de la fuerza y el encierro repentino. El lunes 8 anunciaron visita femenina. A las 6 a.m. empezaron a golpear las rejas en todo el penal, el ruido era ensordecedor, de pronto se oían lunas rotas, gritos desesperados, el humo llenó nuestras celdas. Unas señoras, tres, internas que no son de terrorismo, dizque habían trepado al tanque de agua en su desesperación gritando; “No al régimen”  y todo el penal repetía lo mismo. Hasta el gran penal de Santa Mónica apoyó con la misma frase, lo mismo hicimos aquí en el 3er piso las cinco encerradas: “¡No al régimen cerrado especial!”.

   Esta es la situación y de tal debe responder el señor Presidente del INPE  José Pérez Guadalupe, pues, ha impuesto por la fuerza  el Régimen Cerrado Especial pero desajustado a su reglamento (art. 64 y sgts.) en perjuicio de internas mujeres a quienes nos considera cosas a guardar y no personas con derechos. No se puede potenciar seguridad en desmedro del tratamiento. No puede quitar y poner a las internas en un u otro penal, en un u otro pabellón con total improvisación además. 

   Por eso rechazo la arbitrariedad e imposición de un sistema represivo inhumano e ilegal contra todas las internas y en particular contra las cinco procesadas y ocho condenadas a terrorismo 20 años después de haber pasado  17 de ellos en aislamiento absoluto sin talleres de estudio o trabajo.

   Pido, señor director, la rectificación de la versión dada en los dos días referidos, es derecho constitucional que me asiste. 

Atentamente, 
Elena Yparraguirre R. 
Ch. 11/X/2012

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