ARTÍCULO: TREINTA Y TRES AÑOS DESPUÉS

 TREINTA Y TRES  AÑOS DESPUÉS

Este 2013, a 33 años de inicio de la guerra popular marxista-leninista-maoístas, pensamiento gonzalo (como lo llamó el PCP)   todos verificamos que no se han resuelto los problemas que derivaron de ésta, una vez que concluyó en 1992.

Nos reafirmamos en la necesidad  de cerrar este capítulo de la historia peruana en pro de transitar otro momento que permita su desarrollo y no quedarnos atados al pasado. Nuestra posición es que esto se logrará si el Estado toma la decisión política de viabilizar una Amnistía General, como históricamente se han resuelto  innumerables conflictos en el mundo.
Precisamente en estos días se han publicado diversas reflexiones en los medios de prensa que consideramos merecen atención.

Por ejemplo,  el editorial de la República del 19 de mayo, “Sendero hace 33 años: desafíos abiertos…”, registra desde el título lo que decimos líneas arriba: un problema trascendental de la política nacional no resuelto. Y, aunque no estamos de acuerdo con las conclusiones de este artículo, nos parece importante que el autor reconozca hubo “razón explicativa” para el “ILA”: “Las condiciones sociales de exclusión y pobreza de millones de peruanos, es decir el factor denominado ‘caldo de cultivo’ ”, así como que la guerra reveló “como insuficientes los proyectos nacionales que en la mitad del siglo XX se propusieron la modernización de la sociedad y la economía para alcanzar una mayor integración económica y social del país”.

En el mismo periódico, Salomón Lerner  Febres, en su columna “Desde las aulas”, titula “Deberes de memoria” su reflexión sobre la fecha,  partiendo de criticar el programa “terrorismo nunca más” que está impulsando el  Congreso, porque presentaría “verdades” parciales que oculten aspectos no agradables de lo acaecido: por ejemplo, la lamentable criminalidad de agentes del Estado…”

Desde nuestro punto de vista, este programa refleja ¡otra vez más!  el uso político del tema “terrorismo”, no para el desarrollo de la sociedad peruana, sino para encubrir intereses subalternos donde se coluden la derecha y extrema derecha en un momento en que se profundizan sus contradicciones.

Saludamos que el ex Pdte. De la CVR, hoy, con acierto, exponga su opinión de que  “el Perú necesita una discusión abierta y sincera sobre el tema”. Propone además “dar seguridades de que tendremos un espacio dedicado al recuerdo justo e incluyente”. De ser coherente, “inclusión” significaría apertura a la memoria de todos, de todas las partes de la guerra, no sólo la del Estado, sino la del pueblo y dentro de él la de quienes se alzaron en armas asumiendo la transformación revolucionaria de la sociedad, lejos de la persecución política contra los marxista-leninista-maoístas, pensamiento gonzalo, como lo siguen haciendo los grupos y facciones de las clases del poder.

Finalmente, en el Correo del 17 de mayo, el sociólogo Raúl Gonzales, considerando los 21 años transcurridos desde la detención del Dr. Guzmán  Reinoso y dirigentes centrales del PCP, reflexiona en cómo “todos los grupos políticos” (para nosotros , la gran burguesía) “han utilizado ideológicamente este tema” (el terrorismo). Opinión que nos merece respeto, porque desde la orilla opuesta registra la misma realidad: que “ya debería haberse volteado la página”.

Concluimos en que la realidad sigue probando la necesidad de una salida política como la propuesta hace 20 años, si es que ponemos por  delante el interés de la nación, del pueblo y de toda  la sociedad peruana.

Lima, 28 de mayo de 2013

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