ARTICULO DEL SR. CESAR CAMPOS (DIARIO LA REPÚBLICA) SOBRE EL "VOTO CRÍTICO"

El voto crítico

Los anti Keiko inventan la huachafería política más jocosa de este proceso electoral.
El colectivo No a Keiko ha decidido respaldar la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski, mediante una novedosa expresión electoral denominado “voto crítico”. Políticos y opinólogos de la misma tendencia, manifiestan lo mismo: darán “voto crítico” a favor del ex primer ministro.
Esto es muy cómico y de un ingenio dudoso. Solo prueba cuán elástico es el idioma para hallar eufemismos aparentemente adecuados que justifiquen antipatías, rencores, pataletas y miserias de un grupo ciudadano. Porque cansados de la inefectividad de llamar al voto contra Keiko, optan por la línea afirmativa de convocar al voto “crítico” en provecho de PPK.
Semejante huachafería política tampoco prenderá en los indecisos que miran con distancia ambas candidaturas. Ya sabemos los altibajos de la campaña de Kuczynski, quien ha pasado rozando a la segunda vuelta y que en la misma ha recibido por inercia el apoyo total de los anti Keiko. Ya no hay dónde rascar la olla. Los que se inclinan por votar en contra ya están allí.
El “voto crítico” disfraza en realidad a quienes —negándose a sufragar por Keiko en todos los idiomas— aspiran a dos cosas diferentes: la primera, abrir una rendija para meterse a la posible administración pepekausista (especialidad de muchos cerebros de la izquierda oenegera que también hallaron cobijo en los gobiernos de Alberto Fujimori 1990-1992, de Valentín Paniagua, de Alejandro Toledo y de Ollanta Humala, para luego irse o ser expectorados de mala manera); y la segunda, no cargar con el pasivo de su elegido como vulgares “garantes” —figura tan cercana en nuestra historia política— igualmente para oponerse a la hija del ex presidente preso.
El otro gesto risible de los gonfaloneros del “voto crítico” es pretender inocularle un sentimiento culposo a los que han optado por el voto en blanco o viciado. Votos que son tan dignos, cívicos y expresivos de una verdadera postura cuestionadora a los dos aspirantes presidenciales.
¿Por qué se les quiere inducir a votar en “contra de”? Felizmente, solo en diez días veremos cuánto pesa en la voluntad ciudadana realmente este segmento de odio y negación.

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